Pintura romana

Es innegable la influencia de la pintura romana en cuanto a las expresiones artísticas en la actualidad. De hecho, desde el arte figurativo hasta al abstracto, el estilo de esta corriente ha sido fuente de inspiración para las generaciones futuras.

Se ha encontrado una rica variedad de estilos, técnicas y materiales que señalan una necesidad de dejar muestras de lo cotidiano y lo místico en la vida de los romanos, lo cual, por cierto, también evidencia la fuerte influencia del arte griego, mismo que sirvió como marco para el desarrollo de las obras descubiertas hasta la fecha.

Al igual que otros tipos de expresiones artísticas, la pintura romana cumplía una función principalmente decorativa, por lo que el artista era visto como un simple artesano, salvo por quienes trabajaban sobre tablas de madera, puesto que estos contaban con mayor prestigio y reputación.

Lo cierto es que la pintura romana cuenta con una serie de rasgos, elementos y características que valen la pena explorar un poco más.

¿Cómo era la pintura romana?: clasificación por periodos

La clasificación de la pintura pompeyana se conoce gracias a la investigación realizada por el notable historiador y arqueólogo alemán August Mau, quien estudió los frescos de Pompeya que sobrevivieron a la destrucción de la ciudad debido a la erupción volcánica en el 79 d.C.

Primer periodo Pompeyano: Estilo de las incrustaciones

Este tipo de pintura tiene origen helenístico y tuvo su máximo desarrollo entre el siglo II a.C y principios del siglo I a.C. Este estilo, por cierto, destaca por la imitación de materiales ricos, como el mármol, a través de la pintura. El objetivo del mismo era tratar de recrear un ambiente de lujo, pero a un menor costo.

Cabe destacar que la imitación se lograba a través de la coloración de bloques y del modelado del estuco, lo que servía como base para la realización de la obra.

Segundo periodo Pompeyano: Estilo arquitectónico

Comenzó a manifestarse a partir del siglo I a.C (durante la época del César) y destacaba principalmente por la imitación de detalles arquitectónicos como columnas y repisas, con el fin de generar una mayor sensación de profundidad y volumen en las superficies. De esa manera, las estancias lucían más amplias.

- Villa Boscotrecase - Pompeya. Segundo estilo pintura romana
– Villa Boscotrecase – Pompeya. Segundo estilo
Fuente:Wikimedia.org [Public domain]

Lo interesante de este periodo en particular, es que ya se nota que se trata de un estilo meramente romano. Y en él, se exploró un poco más en cuanto al uso de la técnica, basada en tres modalidades principales:

  • Sencilla: en él se representan molduras, ventanas y puertas cerradas. También hay presencia de columnas y pedestales.
  • Media: en este estilo, el nivel de complejidad aumenta un poco más, al llenarse los espacios con detalles arquitectónicos más complejos como las columnas hasta el techo.
  • Compleja: en esta se simulan columnas que dan paso a arcos que dan paso a panoramas abiertos como campos y otros edificios.

Tercer periodo Pompeyano: Estilo ornamental

Fue un estilo cuyo máximo desarrollo se dio durante la época de Augusto y se estima que tiene una mezcla de los dos anteriores. En este, hay una interesante representación de elementos arquitectónicos, pero con el acompañamiento de figuras fantásticas, paisajes y motivos vegetales.

Sin embargo, no hay un interés en particular en generar superficies con profundidad y/o perspectiva, puesto que se le da un mayor protagonismo a lo decorativo y al brillo de las figuras, a través del color.

Cuarto periodo Pompeyano: Estilo ilusionista

Según los estudios realizados en cuanto a este estilo, se ha encontrado dos aspectos principales: uno tiene que ver con el destacar los elementos ornamentales propios del segundo periodo, y el otro relacionado con la ornamentación del tercer periodo, respectivamente.

- Boda de Céfiro y Cloris - Cuarto estilo Pompeyano pintura romana
– Boda de Céfiro y Cloris – Cuarto estilo Pompeyano
Fuente: Wikimedia.org [Public domain]

Se desarrolló durante la primera mitad del siglo I a.C., y en este desaparecen los efectos de perspectiva y volumen, para darle mayor protagonismo a lo ornamental y decorativo. Incluso, a pesar que hay una mayor preocupación de mantener la profundidad, aumentaron las escenas provenientes del imaginativo del artista, destacando escenas mitológicas y fantásticas.

Guirnaldas, flores, cortinajes, telones y máscaras son otros de los elementos encontrados en este periodo. Por si fuera poco, y para afianzar más el barroquismo tan característico, se empleó el estuco para proporcionar textura y volumen a las figuras.

Características de la pintura romana

La pintura romana es, indudablemente, una de las más ricas e interesantes en la historia del arte porque dio paso a una variedad de manifestaciones pictóricas que fueron determinantes para entender a esta civilización.

Enumeramos algunas características fundamentales:

  • Debido a la gran admiración de los romanos hacia el arte griego, los primeros trabajos resultaban una imitación de estas obras pictóricas. De hecho, se tenía la costumbre de arrancar piezas griegas provenientes de murales para lograr la copia del estilo.
  • En la mayoría de los casos, se aplicaba una capa de cera sobre la superficie, la cual servía para avivar los colores de la pintura. Esto, por cierto, también contribuyó a la conservación de las obras.
  • Sus géneros abarcan motivos históricos, cotidianos y mitológicos, siempre con un carácter decorativo.
  • Al momento de hacer retratos, estos eran resaltados con bordes negros para destacarlos dentro de la obra.
  • Las figuras plasmadas en las superficies se caracterizaban por dos aspectos primordiales: no tenían movimiento, y generalmente aparecían en grupos, aunque enmarcadas en una especie de aura de misticismo.
  • Los pigmentos utilizados, en la mayoría de los casos, eran el negro, blanco, rojo y amarillo, sin embargo, había veces que se empleaban el verde y el azul.
  • El mosaico también fue una especie de técnica pictórica, usualmente utilizado en el suelo, aunque para la época bizantina se empleó como sustituto de las pinturas. En ese sentido, se hizo común la técnica del “opus tessellatum”, la cual consistía en la realización de mosaicos con un nivel de detalle que copiaba el estilo de las pinturas.
  • Las obras pictóricas que se han encontrado al respecto, se extrajeron de las ruinas provenientes de Herculano, Pompeya, el Palatino de Roma y la necrópolis de El-Fayun, en Egipto.
  • Se cree que el estilo de la pintura romana, la cual conjugaba fantasía, contraste de texturas y el juego de luces y sombras, cuenta como uno de los principales antecedentes del Impresionismo moderno.

¿Qué técnicas de pintura utilizaban los romanos?

Pintura en mosaico

Durante el proceso de conquista y expansión del Imperio Romano, el mosaico se convirtió en el tipo de pintura romana más popular de la época, a tal punto que este formaba parte casi obligatoria en cualquier detalle arquitectónico.

Los mosaicos eran realizados con pequeñas piezas de vidrio y/o cerámicas llamadas “teselas”, las cuales eran dispuestas en las superficies a modo de rompecabezas. De esa manera, eran distribuidas sobre una masa de cemento para generar diferentes matices de color y textura.

- Pasiphae, Daedalus y la vaca de madera - Autor y fecha desconocida
– Pasiphae, Daedalus y la vaca de madera – Autor y fecha desconocida
Fuente: Wikimedia.org [Public domain]

Un aspecto interesante sobre el mosaico es que, al inicio de su desarrollo, sólo se utilizó para la decoración de paredes y techos porque se pensaba que en el suelo serían más susceptibles a los daños por las pisadas. Sin embargo, ante el perfeccionamiento de la técnica, comenzó a usarse sobre este tipo de superficie, sin que se corriera ningún riesgo.

En este punto, los mosaicos también presentan una clasificación dependiendo del tamaño de las teselas, los motivos y el lugar en donde eran realizados:

  • Opus vermiculatum: las curvas y siluetas en general eran mucho más fáciles de hacer debido a que las piezas eran lo suficientemente pequeñas para lograr el efecto deseado. Incluso, resultaban ideales porque brindaban precisión al momento de aplicarse sobre la superficie.
  • Opus masivum: se caracterizaba por emplearse como técnica en las paredes de las estructuras.
  • Opus signinum: según la traducción del latín, “signinum” hace alusión a “procedente de Signia”, que corresponde a una región en Italia, en donde se ubicaban fábricas de tejas y demás materiales de construcción. En este lugar, por cierto, se hizo popular el uso de trozos de cerámicos rotos pulverizados mezclados con cal, que daba como resultado final un tipo de revestimiento sólido y durable. Lo interesante de este tipo de pintura es que su uso no sólo se extendió en el Imperio Romano, sino también hacia otras regiones de Occidente, sobre todo, como material para revestir estanques, y suelos.
  • Opus sectile: en esta clasificación, los mosaicos eran realizados con piezas más grandes, así como de diferentes tamaños, para obtener variedad en las composiciones. Asimismo, también se caracterizaba por el empleo de diferentes colores, figuras geométricas, de animales y humanas.

Pintura mural

La pintura mural en la Antigua Roma experimentó una evolución interesante, por lo que se puede ver una variedad de temáticas y técnicas realizadas sobre los murales. Nombramos algunas:

  1. El arricio se consideró como la pionera en cuanto a la aplicación de pigmentos sobre el mural. La misma utilizaba cal, arena y agua para el proceso de preparación para la superficie, y se aprovechaba su humedad al momento de la aplicación de los colores.

2. El intonaco utilizaba una mezcla más fina de polvo de mármol, cal y agua, para luego aplicar los pigmentos correspondientes.

3. El “Buon fresco” o fresco: es quizás la más conocida y difundida en la pintura romana. La misma consistía en la aplicación de una base de yeso, sucedida por varias de cal hasta que se disponía de una última que, aún, estando húmeda, servía como superficie para plasmar las imágenes.

Pintura al temple

Se estima que la pintura al temple es una de las técnicas más antiguas utilizadas en la historia del arte, puesto que se han encontrado antecedentes de la misma en la decoración de sarcófagos en el Antiguo Egipto, así como en la India.

La misma, por cierto, se basaba en el uso de un disolvente (en este caso era el agua) y un aglutinante que bien podía ser grasa animal, glicerina o huevo. Este último era usado comúnmente, al punto que artistas de renombre como Miguel Ángel llegaron a usar este tipo de recurso.

Cabe destacar que. para los expertos, la pintura con técnica al temple es fácil de encontrar en el estilo romano, gótico y en los íconos del arte bizantino.

Pintura encáustica

En el caso de la pintura encáustica, el aglutinante es la cera, un material que ofrecía un efecto cremoso y denso en la textura final de la pintura. Al finalizar la obra, se aplicaba una tela de lino para pulir las imperfecciones, para luego dejar secar la superficie. Esto, por cierto, ayudaba a la preservación de la pintura por mucho más tiempo.

Temas principales de la pintura romana

La pintura romana es un medio para expresar varios aspectos fundamentales: experiencias cotidianas, la influencia de lo místico y los acontecimientos importantes, lo que nos da información valiosa sobre cómo era la sociedad para la época.

Es por ello que resulta tan fascinante estudiar los motivos y temas principales, en especial, si se quiere tener un debido acercamiento una cultura tan importante como esta.

Paisaje

Se trata de uno de los motivos más presentes en la pintura romana, el cual cuenta con una variedad de escenarios que van desde los campos, hasta marcos mitológicos que servían de contexto de pasajes de dioses y mortales. Debido a la diversidad de motivos, se puede describir la siguiente tipología:

  1. Idílico-sacro: destacaban escenas provenientes de la mitología, así que era fácil encontrar bosques, cavernas y playas con rasgos fantásticos.
  2. Campestres: los campos, aldeas y pueblos, así como los oficios comunes de la gente común, eran también objeto de retrato.
  3. Ciudadano: a diferencia de la anterior, en donde predomina la belleza de la naturaleza y todo lo relacionado a la interacción del hombre con la misma, el paisaje del tipo ciudadano se encarga de enaltecer obras arquitectónicas como puertos, residencias y villas. En las mismas, no había presencia de personajes porque quería que resaltase la estructura en sí.
  4. Jardines: estos eran representados principalmente en los murales que se encontraban en los exteriores con el fin de proporcionar amplitud y también para recrear más áreas verdes para estar.

Pintura mitológica e histórica

Lo sacro es un motivo fundamental en la pintura, debido a la influencia de la misma en la cotidianeidad de la sociedad romana. En ese sentido, destacan tres figuras principales: la diosa del amor, Venus; Dionisio y las fiestas del vino, y, finalmente, las ninfas y demás seres menores de rasgos fantásticos.

Bodegón

Animales, frutas, vegetales y piezas de cristal eran los protagonistas en este tipo de pintura muy presente, incluso, hasta la caída del Imperio.

Retrato

Por lo general, se retrataban hombres y mujeres jóvenes que eran más o menos idealizados por el pintor.

- Retrato de la familia de Septimius Severus - Autor anónimo, siglo I
– Retrato de la familia de Septimius Severus – Autor anónimo, siglo I
Fuente: Wikimedia.org [Public domain]

Arte y ciencia

A pesar de que no era las temáticas más comunes, también estaba presentes en varias obras. En cuanto al arte, usualmente se retrataba a una joven mujer pintando en caballete, puesto que la figura femenina era considerada como la máxima expresión de belleza. Por otro lado, los temas científicos provenían de las reflexiones filosóficas y hasta planisferios.

¿Cómo ha sobrevivido la pintura romana hasta nuestros días?

Las representaciones pictóricas de la Antigua Roma encontraron sus bases en el arte griego, aunque, con el paso del tiempo, bastó para que tuviera su propia identidad, lo cual, ayudó al estudio de la misma en años posteriores.

Por suerte, contamos con una serie de obras que sobrevivieron al paso del tiempo y que ahora forman parte importante del patrimonio artístico y cultural de la humanidad. A continuación, algunos ejemplos al respecto:

  • Bodas aldobrandinas: es considerada como una de las obras más importantes de la Antigua Roma, que en la actualidad se encuentra en los Museos Vaticanos. La misma expone una escena dividida en tres partes, en donde interactúan diez personajes, incluyendo la diosa Venus.
  • Mosaico de Issos: también conocida como el mosaico de Alejandro Magno, es una obra que recrea la batalla de Issos, el cual cuenta con un Alejandro Magno liderando a sus soldados. Vale acotar que esta pieza fue encontrada en Pompeya y ahora reposa en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, Italia.
  • Paris juzgando a las tres diosas.
  • Ceres en su trono: obra que también fue hallada en la ciudad de Pompeya y que se encuentra en el Museo de Nápoles.

Así como las obras, el conocer los autores también nos brinda un acercamiento más fiel sobre el desarrollo del trabajo pictórico, así como las técnicas en cuestión. Entre los artistas más renombrados, encontramos los siguientes:

  • Arelio: fue un pintor que se especializó en el retrato de diosas, pero con un misticismo tal que las pinturas eran consideradas simplemente maravillosas. Sus obras llegaron a verse desde templos hasta en el senado romano.
  • Cornelio Pino: se trató de un reconocido pintor romano, quien realizó trabajos importantes en templos de la región. Destacó entre otros artistas debido a su estilo innovador.
  • Cayo Fabio Píctor: según registros históricos, se considera a este artista como uno de los primeros de la corriente pictórica romana. De hecho, se cree que no existen antecedentes pictóricos antes de la aparición de sus obras. Una de sus piezas más importantes fue la realizada en el templo de Salus, en la cual se representaba la victoria de la batalla encabezada por Cayo Junio Bruto Bubulco. Esta fue conservada hasta que la estructura fue consumida por el fuego, años más tarde.

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