Divisionismo

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En la pintura, el Divisionismo es la práctica de separar el color en puntos individuales o trazos de pigmento. Constituyó la base técnica del neoimpresionismo.

Siguiendo las reglas de la teoría contemporánea del color, artistas neoimpresionistas como Georges Seurat y Paul Signac aplicaron puntos de color contrastantes uno al lado del otro para que, vistos desde lejos, estos puntos se mezclaran y fueran percibidos por la retina como un todo luminoso.

Mientras que el término divisionismo se refiere a esta separación del color y sus efectos ópticos, el término puntillismo se refiere específicamente a la técnica de aplicar puntos.

Divisionismo: El origen de la pintura moderna en Italia

El divisionismo se manifestó en 1891 en la Trienal de Brera con la primera exposición pública de un grupo de jóvenes artistas: Giovanni Seganti, Giuseppe Pellizza de Volpedo, Angelo Morbelli y Emilio Longoni.

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Lo que estos artistas mostraban molestaba y dividía a críticos de arte y público, no sólo porque utilizaban una nueva técnica pictórica consistente en la yuxtaposición de manchas de color aplicadas sobre el lienzo, sino también porque daban una interpretación innovadora de los sujetos sociales y de la naturaleza.

El divisionismo es similar al puntillismo francés, cuyo principal proponente es George Seurat.

Ambos movimientos artísticos aparecieron en la escena artística cuando el Impresionismo ya se había agotado, aunque continuó influenciando a generaciones de artistas. Estos pintores utilizaron no sólo los fundamentos del impresionismo, sino también la teoría del color estudiada por el químico Chevreul a partir de 1840, que se dio cuenta de que la yuxtaposición de dos colores parecía un color único si se miraba desde lejos.

Fue Vittore Grubicy de Dragon quien difundió por primera vez en Italia las técnicas y el éxito de los pintores puntillistas. Estas técnicas fueron utilizadas por artistas italianos que se convertirían en miembros del divisionismo. Los divisionistas italianos compartían con el movimiento francés sólo el uso de colores puros, divididos en lugar de mezclados, y aplicados directamente sobre el lienzo con pequeños pinceles, y sólo la capacidad de ojo y mente del espectador podía unirlos para recrear una imagen única.

A diferencia del puntillismo, que aplicaba la técnica como fin último del mensaje de la pintura, el divisionismo utilizaba la técnica como forma de expresar el mensaje de la pintura, que examinaba la realidad e introducía también elementos simbolistas.

Por lo tanto, los divisionistas no son discípulos del puntillismo, sino que crearon un movimiento artístico autónomo, y compartieron con el puntillismo, sólo los fundamentos técnicos y teóricos. El divisionismo se centra en la representación de la luz y la naturaleza, pero estas pinturas no representan sólo el paisaje, sino el paisaje interior que permite un amplio espacio también para los temas sociales, en los que emergen las diferencias sociales.